viernes, 12 de junio de 2026

Backrooms * * * *

 


El otro edificio

  Se ha estrenado en cines a inicios de junio el primer largometraje coescrito y dirigido por Kane Parsons del que apenas sabía nada y que vi un día de la Fiesta del Cine. La historia comienza cuando Clark, dueño de una tienda de muebles, descubre un destello de luz en el sótano de su tienda y, al atravesar la pared, cae en los Backrooms, un espacio extradimensional aparentemente infinito, compuesto por habitaciones amarillas, pasillos interminables y muebles deformados, con un constante zumbido de luces fluorescentes. Allí, se enfrenta a entidades humanoides que persiguen y atacan a quienes se adentran en este laberinto. Su terapeuta, Mary Kline, decide investigar la desaparición de Clark y se adentra en los Backrooms, enfrentando el terror de lo desconocido y la descomposición de la realidad a su alrededor.

Desconocía que la película está basada en la creepypasta de internet "Backrooms", que surgió en 2019 en foros como 4chan, donde se describía un espacio infinito de oficinas vacías y pasillos amarillos al que se podía acceder al "salirse de la realidad". Kane Parsons, creador de la serie web original en YouTube, adaptó estos cortometrajes a este largometraje estadounidense con James Wan y Osgood Perkins como productores, coproducido y distribuido por A24, manteniendo la estética de espacios liminales y el terror psicológico que caracteriza al fenómeno. Así, esta cinta de terror e intriga psicológica con un componente fantástico se enmarca en  la llamada “liminal horror”, una corriente relativamente nueva que explota el miedo a los espacios de transición en lugares vacíos e impersonales. Mezclando esas ideas de los espacios liminales con un cine con toques oníricos y surrealistas (que puede recordar a los directores Charlie Kaufman o a David Lynch), K. Parsons (uno de los compositores de la música) ha creado una experiencia sensorial de ensueño y pesadilla. Hay elementos propios de la vida privada y familiar en ese lugar pesadillesco: un árbol de Navidad en medio de una sala oscura, una mesa de la cocina, una nevera, muebles como sillas, etc. 


 

En los últimos años, el cine de género de terror ha ofrecido títulos muy interesantes con cierta originalidad evitando lugares comunes como “Weapons” o el que nos ocupa que va más allá de la inquietud o desasosiego que genera adentrarse en una especie de edificio de otra dimensión, ya que la identidad se agujerea y, entonces, el espacio se retuerce. Hay que diferenciar la identidad  y el relato del yo que es distinto. La propia imagen identitaria humana queda devenida en un monstruo gigante y nos arrastra corriendo de un lado a otro. En la película, la formulación entre espacio y psique, a partir del movimiento de cámara, resulta extraordinaria y fuera de la común. En este otro lugar narcisista, el pasado puede reconfigurarse o llenarse de objetos pero permanece cada vez más abajo.

Cabe señalar que esta propuesta más que ofrecer sustos (aunque hay algunos) es una experiencia atmosférica  que cruza el lenguaje cinematográfico y el de internet, hay momentos en que el espectador no puede dejar de mirar cuando nuestros ojos se convierten en los de la cámara que graba, hay situaciones en que el espectador sabe más que los personajes y destaca el laborioso diseño de producción en esos espacios laberínticos de oficinas vacías. La producción ha contado en los personajes principales con Chiwetel Ejiofor como Clark y Renate Reinsve como Mary, ambos nominados al Oscar por “12 años de esclavitud” y “Valor sentimental”, respectivamente, además en el reparto están Finn Bennett (miniserie “La desaparición de Kiti”), Lukita Maxwell (serie “Terapia sin filtro”), Mark Duplass y la actriz finlandesa Krista Kosonen (“Helene”).

Me alegro que este tipo de propuesta haya llevado a público muy joven a las salas de cine y que haya conectado con la generación Z. En la sala donde la vi, hubo bastante chicas muy jóvenes que quizás conocían los antecedentes previos al largometraje. El filme ha logrado el número uno en su estreno en la taquilla española y ha sido un fenómeno en USA donde en su segunda semana está en el tercer puesto. Así pues, “Backrooms” es una más que prometedora y sorprendente ópera prima que puede convertirse en una cinta de culto y ojalá que el director en un futuro logre una obra maestra del terror.

Valoración 8:

Lo mejor: el logrado diseño de producción y cómo se relacionan los espacios físicos y mentales.

Lo peor: quizás el final explicativo no está a la altura.

 


Aunque la película se mueve en el terreno de lo ilógico o irreal, personalmente sí esperaba en el desenlace alguna explicación sobre ese otro espacio y la aparición de las personas que investigan ese lugar desde fuera de él que sería nuestra realidad. Creo que tal vez los guionistas no sabían muy cómo acabar la propuesta pero se vieron obligados a dar ciertas explicaciones aunque estas no son muy concluyentes. Lo que queda claro es que muchas veces se achaca el fracaso personal o laboral a motivos externos cuando en realidad la primera responsabilidad recae en la propia persona.

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