Años después de “Mobile homes” Vladimir de Fontenay escribió y dirigió su segundo largometraje en solitario, adaptación de la novela de David Vann. Separado de su esposa desde que Roy era un bebé, Tom decide reconectar con su hijo llevándolo a pasar un año juntos en la aislada y salvaje isla de Sukkwan. Allí, padre e hijo intentan reconstruir su relación en una cabaña remota, enfrentándose no solo a la naturaleza implacable, sino también a las heridas y tensiones no resueltas entre ellos. Lo que comienza como una oportunidad para acercarse pronto se transforma en una intensa prueba de supervivencia física y emocional, donde ambos deberán confrontar el pasado y sus propios límites. La coproducción francesa es un sombrío drama que puede ser decepcionante para los que hayan leído el libro en que se basa. La película está contada desde el punto de vista del hijo y se revela poco a poco el pasado de Tom. Cabe destacar la fotografía a cargo de Amine Berrada y las actuaciones de Swann Arlaud y Woody Norman como padre e hijo en la ficción. El filme estuvo el año pasado en la sección World cinema del festival de Sundance.

No hay comentarios:
Publicar un comentario