El trasunto de Almodóvar
Tras su primer largometraje en inglés “La habitación de al lado” Pedro Almodóvar ha escrito y dirigido su vigésimo cuarto film. Elsa es una directora de publicidad cuya madre muere durante un largo puente del mes de diciembre. Encuentra refugio en el trabajo, aunque es más bien una huida hacia adelante. Trabaja sin parar y, sin darse cuenta, no se concede el tiempo necesario para guardar el duelo por la ausencia materna. Hasta que una crisis de pánico la obliga a detenerse e imponerse un descanso. Su pareja, Bonifacio, es su tabla de salvación en esos momentos de crisis. Elsa decide viajar a la isla de Lanzarote acompañada por su amiga Patricia, que también necesita alejarse de Madrid, mientras que Bonifacio se queda en la ciudad.
En el final de “Dolor y gloria”, se rodaba una escena de la película que dirigía Salvador Mallo interpretado por Antonio Banderas como alter ego de Almodóvar. En “Amarga Navidad” desde el principio vemos que el director Raúl Rosetti (alter ego de Almodóvar) escribe un guion interpretado por Elsa que a su vez también es directora y escribe un guion. El cine de Almodóvar siempre se ha caracterizado por el artificio que aquí es llevado a un nivel superior y ha jugado con varios tiempos narrativos como en “La piel que habito” o “Julieta”, por ejemplo. Pero al mismo tiempo el propio director expone mucho de sí mismo como creador en esta película que hace referencias a otros títulos de su filmografía. Esta vez va más allá, a través de dos líneas temporales en 2026 y 2004 en que la protagonizada por Elsa tiene más importancia, supongo que deliberadamente: así, el conjunto queda un poco descompensado si bien el director nos reserva un giro final que altera lo visto anteriormente desde el presente del relato. Este es un ejercicio de autoficción en que por primera vez el director nos muestra cómo escribe una historia para luego criticarla y rehacerla en un sentido poco condescendiente con él mismo. “Amarga Navidad” habla sobre el duelo por la pérdida y reflexiona sobre hasta qué punto es lícito inspirarse o utilizar desgracias ajenas para escribir una historia. La cinta incluye toques de humor y algunas largas escenas que funcionan como digresiones. La música de Chavela Vargas vuelve a estar presente como en anteriores títulos del director. El que nos ocupa está hermanado con “Dolor y gloria” aunque resulta una propuesta más cerebral y menos emotiva que aquella. Es cierto que los personajes expresan mucho lo que sienten pero creo que esta vez es necesario por el tipo de propuesta.
Así pues, esta es una propuesta compleja con varias capas que tendrá su interés en posteriores visionados. Sin embargo, creo que hay un debate tóxico alrededor de la figura de Almodóvar y entiendo que su última propuesta puede dividir a los espectadores, ya que gustará a los seguidores del cineasta pero no a los que no comulguen con su cine.
El film tiene un estupendo reparto formado por Bárbara Lennie como Elsa, Leonardo Sbaraglia como Raúl, Patrick Criado como Beau, pareja de Elsa, Aitana Sánchez-Gijón como Mónica, asistente de Raúl, Victoria Luengo como Patricia, amiga de Elsa, Milena Smit como Natalia, amiga de Elsa y Quim Gutiérrez como Santi, compañero de Raúl. Además, cuenta con la participación de Carmen Machi, Rossy de Palma, Gloria Muñoz, María Morales y la cantante Amaia. La cinta vuelve a contar con Teresa Font en el montaje y la música compuesta por Alberto Iglesias (no muy destacada como en anteriores trabajos del director) y la fotografía a cargo de Pau Esteve Birba.
El film tiene opciones de presentarse en la sección oficial del próximo festival de Cannes y es el primer título español del año con serias posibilidades de ser nominado en la siguiente temporada de premios.
Valoración: 7’5
Lo mejor: Bárbara Lennie, Aitana Sánchez-Gijón y la secuencia en el parque del Retiro.
Lo peor: llega un punto en que la trama parece que no avanza.
El final de la película me pareció inesperado como ocurrió con el de “Julieta”. La pista que da Raúl sobre cómo desarrollar los personajes de la ficción dentro de la ficción deja al espectador reflexionando y recomponiendo lo que ha visto.






