Tras su ópera prima “Una canción de amor”, Max Walker-Silverman escribió y dirigió este largometraje estadounidense estrenado en salas españolas. Después de que un incendio forestal arrasara su granja, Dusty, un padre divorciado, se ve obligado a comenzar de nuevo en un campamento de casas rodantes habilitado por el gobierno. En medio del dolor, encuentra una inesperada red de apoyo en sus nuevos vecinos, mientras intenta recomponer los lazos rotos con su exesposa Ruby y su hija Callie-Rose. Este es un drama esperanzador y realista cercano al documental, así como contenido y austero que cuenta una historia humana y emotiva sobre las penas de la vida sin dramatismos, habla con optimismo de la resistencia desde una comunidad de desplazados y muestra la solidaridad y los vínculos que se crean con otras personas. En este sentido, la película puede recordar a la premiada y excelente “Nomadland” y a la anterior “The rider” también de Chloé Zhao. La cinta tiene un ritmo pausado, los personajes desprenden magnetismo y cabe destacar la actuación de un melancólico Josh O’Connor como Dusty que expresa bien el dolor interior, la incertidumbre y la resignación, acompañado de Meghann Fahy como su exesposa, Lily LaTorre como la hija y el reparto cuenta con la recién ganadora del Oscar Amy Madigan. El filme pasó por varios festivales el año pasado: estuvo como premiere en el de Sundance, ganó el gran premio del Jurado Ecuménico en el festival de Karlovyu Vary y estuvo en el apartado Punto de encuentro de la Seminci de Valladolid. Además, fue seleccionado como uno de los mejores largometrajes independientes del año por la National Board of Review y fue nominado al premio Independent Spirit a mejor interpretación de reparto para Kali Reis.

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