El siguiente título estrenado en cines es el coescrito y dirigido por Guy Moshe (responsable de “Bunraku”) del que se ha hablado poco en medios especializados. Tras el final de la guerra en Afganistán, un grupo de exoperadores de la CIA se han quedado marcados por la violencia, el abandono y la culpa. Sin patria ni propósitos a corto plazo, aceptan una última misión y viajan a Teherán para llevar a cabo un golpe arriesgado e ilegal que podría ser su opción para perdonarse a sí mismos o para acabar del todo. Mientras el pasado los persigue y la desconfianza entre ellos va en aumento, la operación se transforma en una prueba moral en la que tendrán que decidir si ser soldados obedientes o son hombres dispuestos a recuperar el control de sus vidas. La película estadounidense es un pasable thriller de espionaje y cierta acción que ofrece un recorrido desde Kabul hasta Teherá, tiene una política condescendiente, muchos personajes y subtramas desarrolladas lentamente. La propuesta no llega a resultar aburrida pero sí excesiva incluyendo el metraje de más de dos horas de duración y hay un reparto muy masculino encabezado por Liam Neeson y Zahcahry Levi. Cabe decir que la producción costó 32 millones de dólares y apenas ha recaudado más de uno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario