viernes, 8 de mayo de 2026

Resurrection * * * *

 


El cine como sueño

  Este es el último trabajo escrito y dirigido por Bi Gan años después de “Largo viaje hacia la noche” que se estrenó en salas españolas a último de abril. La película se sitúa en un futuro distópico donde la humanidad ha perdido la capacidad de soñar a cambio de la longevidad, y la imaginación ha desaparecido de la vida cotidiana. En este contexto, Shu es una mujer con la habilidad especial de percibir ilusiones y sueños que otros ya no pueden experimentar. Su vida cambia al descubrir a un ser monstruoso, un "Deliriant", que sigue soñando y cuya existencia depende de revivir sus recuerdos a través de los sueños. Shu se adentra en los sueños del Deliriant para descifrar sus visiones, que abarcan un siglo de historia y experiencias fragmentadas, revelando episodios de la historia china y la condición humana.

Esta coproducción china es un apabullante largometraje-collage estructurado en un prólogo, cuatro historias y un epílogo. Los cuatro sueños están interpretados por el mismo delirante: el primero tiene lugar en la Segunda Guerra Mundial en un interrogado acusado de asesinato que tiene recuerdos espejos y espías; en el segundo el delirante es uno de los hombres que se llevan las piezas de un templo budista, los demás desaparecen y se saca una muela para paliar un dolor de muelas y aparece otro hombre; en el tercero el delirante es un estafador que recluta a una niña para que le ayude a estafar a un jefe de la mafia; en el cuarto, en la Nochevieja de 1999 el protagonista sigue a una joven, esperan el apocalipsis y deciden marcharse en una barca a las siete de la mañana. Así, el director repasa tanto la historia de China como la del lenguaje cinematográfico a través de cada parte: el prólogo remite al cine mudo con decorados expresionistas y fogonazos surrealistas, el primer fragmento onírico evoca el cine negro con tintes de ciencia ficción, el tercero remite al cine sobre estafadores con poderes mágicos y el cuarto está más cerca del cine contemporáneo e incluye un plano secuencia de una media hora (habitual en el cine de Bin Gan).

Este es el largometraje del director que más se adentra en el terreno fantástico, visualmente es asombroso, muestra un despliegue de imaginación y ofrece una experiencia inmersiva sensorial de primer nivel aunque el metraje supera las dos horas y media. Cabe señalar el trabajo del actor Jackson Yee (“Big world”) que protagonizada cada historia diferente. Además, destacan aspectos como la fotografía a cargo de Dong Jingsong, el diseño de producción y el sonido. Tengo que decir que días antes vi la ópera prima del director “Kaili blues” que tenía pendiente y ese su tercer largometraje es el más ambicioso, me costó entender el principio y resulta denso. La propuesta no está dirigida a todos los públicos pero vale la pena verla en pantalla grande, es como si ofreciera varias películas sucesivas, tiene varias capas y me gustará volver a verla dentro de un tiempo. Estamos acostumbrados desde pequeños a que nos cuenten historias convencionales narrativamente pero este tipo de cine es más poético (a veces lees un poema y no lo entiendes), mira al pasado para en el fondo hablar del futuro del cine como refugio de la realidad.

“Resurrection” sonó con fuerza como una de las mejores cintas de la sección oficial del festival de Cannes del año pasado pero es un tipo de propuesta que no es fácil de consensuar, ya que narrativamente  puede ser difícil de seguir y se conformó con un premio especial que el año anterior recibió Mohammad Rasoulof. El filme” fue una de las sensaciones que engrandecen un festival de cine de autor como este, estuvo en la sección oficial de la Seminci de Valladolid donde hubiera merecido ser premiada y fue nominada al premio Gotham a mejor película internacional.

Valoración: 8’5

Lo mejor: la fotografía y el plano secuencia.

Lo peor: cuesta entender el principio.

 


El título “Resurrection” cobra sentido en el epílogo con la figura frankenstiniana.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario