Este largometraje es el dirigido por Gus van Sant cuyo anterior fue “No te preocupes, no llegará lejos a pie”. Cuenta una historia real del año 1977. Tras ser estafado por un banco, Tony Kiritsis se presenta en sus oficinas y secuestra al hijo del presidente de la compañía atándole al cuello un dispositivo mortal con un alambre conectado al gatillo de una escopeta. Exige que le devuelvan su dinero y una cuantiosa indemnización, además de una disculpa pública que será retransmitida por televisión y vista por millones de estadounidenses en prime time. La trayectoria de Gus van Sant empezó a inicios de los noventa como un exponente del cine independiente, tuvo éxitos como “El indomable Will Hunting”, seguido del fracaso del remake de “Psicosis”, acertó con la trilogía de la muerte en la década de los dos mil y cogió una vía interesante con “Mi nombre es Harvey Milk”, su anterior largometraje y el que nos ocupa. La película estadounidense basada en hechos reales es un interesante thriller dramático que hace un homenaje al cine de años setenta, tiene una estética de esa época, destaca la fotografía a cargo de Arnaud Potier y puede recordar al filme “Tarde de perros” (1975). La propuesta hace una crítica social al sistema financiero, el relato está narrado con claridad y logra incomodar al espectador. Cabe señalar el atractivo reparto masculino compuesto por Bill Skarsgard, Dacre Montgomery (“La galería de los corazones rotos”), Cary Elwes, Colman Domingo, Al Pacino y John Robinson.

No hay comentarios:
Publicar un comentario