El viaje de regreso de Odiseo
Desde “El caballero oscuro” en 2008 he visto todas las películas de Christopher Nolan en el cine incluyendo “Tenet” en plena pandemia y el estreno más esperado del verano no podía ser una excepción. Después de la oscarizada “Oppenheimer” Nolan ha escrito y dirigido esta adaptación de la obra de Homero “La odisea”, un poema griego formado por 24 cantos o rapsodias. Tras la guerra de Troya, el legendario Odiseo emprende el largo y peligroso regreso a su hogar en Ítaca, donde su esposa Penélope y su hijo Telémaco lo esperan desde hace mucho tiempo mientras resguardan el reino de los numerosos pretendientes que acechan el trono. Sin embargo, el camino de vuelta se convertirá en una epopeya legendaria en la que deberá enfrentarse a dioses hostiles y criaturas mitológicas que pondrán a prueba no solo su ingenio y valentía, sino también su propia humanidad.
La historia de “La odisea” es ya conocida más o menos por la mayoría del público y ha habido anteriores adaptaciones como la miniserie de 1997 dirigida por Andrei Konchalovsky, siendo la más reciente “El regreso de Ulises” de 2024. Producido y distribuido por Universal Pictures tras el éxito de “Oppenheimer”, este largometraje británico de aventuras y un componente fantástico ofrece un espectáculo épico que tiene el estilo característico de su director pero más comedido, no tan sobrecargado. En vez de seguir una estructura lineal, el director vuelve a jugar con el tiempo incluyendo flashbacks que muestran varios pasajes en el viaje de vuelta de Odiseo como el de Cíclope, el encuentro con la bruja Circe y la visita al Hades. El guion señala las secuelas de un héroe de guerra que anhela regresar a su hogar pero a la vez se pregunta si realmente esa es su casa. La propuesta resulta reflexiva, habla del fin de una civilización y tiene ecos en el presente. A diferencia de en otros títulos del director, los personajes femeninos están mejor desarrollados. La propuesta tiene un tono solemne que podría hacerse cuesta arriba durante las más de dos horas y media de metraje pero este no se hace pesado y tiene imponentes secuencias de acción aunque quizás la parte final carece de la emoción que requería. No obstante, Nolan vuelve a demostrar su pericia a nivel técnico en que hay que destacar a sus colaboradores Hoyte van Hoytema en la fotografía y Ludwig Goransson en la banda sonora, así como el montaje, el diseño de producción y los efectos visuales prácticos. En este sentido, solo por el acabado formal la película ya merecería un aprobado y no entiendo algunas valoraciones en esta página tan bajas a pesar de que algunos puristas consideren que la adaptación no es muy fiel a la obra original.
Mención parte merece el estelar elenco de intérpretes formado por Matt Damon como Odiseo en un papel de exigencia física y mental, Tom Holland como su hijo Telémaco, Anne Hathaway como una digna Penélope, esposa de Odiseo, Robert Pattinson como Antínoo (uno de los pretendientes de la reina de Ítaca), John Leguizamo como Eumeo (un ciego fiel servidor de Odiseo), Himesh Patel como Euríloco (segundo al mando de Odiseo), Zendaya como la diosea Atenea, Charlize Theron como la ninfa Calipso, una destacada Samantha Morton como la bruja Circe, Lupita N’Yongo como Helena de Troya, Jon Bernthal como Menelao (rey de Esparta y esposo de Helena), Elliott Page como el soldado griego Sinón, así como Mia Goth y Logan Marshall-Green como los hermanos Melanto y Melantio. Me parece exagerada e innecesaria la controversia generada sobre la elección de una actriz negra en el papel de Helena de Troya.
Así pues, viendo “La odisea” uno piensa en que es recomendable ver en pantalla grande y un tipo de cine que remite a títulos de antaño que no vi en salas como “Ben-Hur”. Dentro de cincuenta años o más, se recordará a esta cinta de Nolan como un ejemplo de ese cine espectacular y asombroso. El filme ha sido todo un éxito en su estreno en cines y aspira a estar presente en la próxima temporada de premios donde debería ser nominadas en categorías principales y técnicas.
Valoración: 8’5
Lo mejor: el episodio de Cíclope y el de Circe con una tremenda Samantha Morton.
Lo peor: la propuesta es demasiado solemne y poco emotiva.






