El prostituto y el camionero
Se ha estrenado en pocas salas en España y sin críticas publicadas de conocidos medios españoles este título escrito y dirigido por David Pablos después de “El baile de los 41”. Veneno, un joven vagabundo rebelde, frecuenta restaurantes de carretera donde se acuesta con camioneros. Con una necesidad urgente de que alguien le lleve, conoce a Muñeco, un conductor duro y reservado. Convence a Muñeco para que le adentre en el hipermasculino mundo del transporte a larga distancia a través del norte de México. Mientras viajan juntos creándose una inesperada intimidad entre ellos, las sombras del pasado de Veneno resurgen, poniendo en peligro la vida de ambos. Así, tras varios días compartiendo la intimidad de un tráiler, ambos viven un romance inesperado en un entorno profundamente masculino y nómada. Todo va bien hasta que el oscuro pasado de Veneno reaparece: para protegerse, termina asesinando a alguien que lo amenaza. A partir de ese momento, la pareja es perseguida tanto por la policía como por delincuentes que buscan venganza. Desafiando las expectativas, El Muñeco decide mantenerse a su lado, enfrentando juntos el peligro y sus propios demonios interiores.
Esta coproducción mexicana con capital francés para la postproducción y con el actor y director Diego Luna como coproductor es un inquietante drama con toques de thriller que cuenta una historia cruda pero también tierna que desarrolla la relación íntima entre dos hombres en soledad y sin cariño. La película no es hiperrealista aunque tiene lugar en zonas donde aparcan camioneros que tienen una vida dura, resulta estilizada sobre todo en los momentos de ensoñación del pasado del joven protagonista y también es provocadora al unir el mundo masculino y machista de los traileros con la condición homosexual a priori vista como algo negativo, relacionado con la prostitución y donde hay cabida para el deseo y la pasión. Así, introduce asuntos como el tráfico de drogas y la prostitución masculina sin intentar sentar cátedra ni adoctrinar al espectador. Hay que decir que la propuesta deliberadamente muestra explícitamente escenas sexuales pero no la violencia directamente, teniendo en cuenta que tradicionalmente no hay reparos en realizar escenas violentas pero sí de contenido sexual. Cabe señalar la fotografía sobre todo en escenas de exteriores a cargo de Ximena Amann y las actuaciones del debutante Victor Prieto en un personaje impulsivo y Osvaldo Sanchez como un hombre endurecido, los dos con química juntos.
El filme mereció el premio al mejor largometraje en la sección Orizzonti de la mostra de Venecia del año pasado y obtuvo el queer lion award, ganó los premios a mejor actor para Prietop y Sánchez y fotografía en la sección de cine mexicano del festival de Morelia; además estuvo en la sección Punto de encuentro de la Seminci de Valladolid y obtuvo el premio FIPRESCI en el certamen de La Habana. Me alegro de que “En el camino” haya logrado trece nominaciones a los premios Ariel de la academia mexicana incluyendo categorías principales a mejor película, director, guion original, actor para Sánchez, revelación actoral para Prieto, coactuación masculina para Mariano López Sosa, así como apartados técnicos a mejor edición, fotografía, banda sonora, diseño de arte, vestuario, maquillaje y efectos visuales.
Por último, agradezco el visionado de la proyección con subtítulos en español porque hubo palabras propias mexicanas que pueden no ser fáciles de entender.
Valoración: 7’5
Lo mejor: el planteamiento provocador de la propuesta y la fotografía.
Lo peor: al principio los momentos de ensoñación pueden desconcertar al espectador.
Es significativo que estos personajes camineros a priori heterosexuales pueden penetrar a otros hombres aunque eso no significa que sean gays.
El hecho de que Veneno fuese abandonado y perdió a su padre forma parte de su carácter y por eso busca relacionarse con hombres mayores que él.
Al principio parece una relación de amistad íntima entre dos hombres carentes de afecto. No obstante, a mi modo de ver, la escena en que bailan juntos y se besan da a entender que ha surgido el amor entre ellos a pesar de los obstáculos (teniendo en cuenta que después de estar con Veneno, Muñeco no puede practicar sexo con una mujer conocida). Ante el peligro que corre, Muñeco no tiene otra salida que entregar a la policía a Veneno antes que los camioneros que le buscan le puedan hacer más daño, a costa de que entonces Muñeco es castrado. Quizás dentro de veinte años, Veneno y Muñeco vuelvan a estar juntos…






