Con motivo de su cincuenta
aniversario se ha reestrenado en salas este título de 1973 que William Friedkin (que falleció hace poco), dirigió
después del oscarizado “French connection: contra el imperio de la droga” y
antes de “Carga maldita”. Regan, una niña de doce años, sufre fenómenos
paranormales como la levitación o la manifestación de una fuerza sobrehumana.
Su madre, aterrorizada, tras someter a su hija a múltiples análisis médicos que
no ofrecen ningún resultado, acude a un sacerdote con estudios de psiquiatría.
Éste, convencido de que el mal no es físico sino espiritual, cree que se trata
de una posesión diabólica, y decide practicar un exorcismo. Esta adaptación de
la novela de William Peter Blatty que se inspiró en un exorcismo real ocurrido
en Washington en 1949 es una excelente cinta de terror de posesión y exorcismo
con un componente religioso que posteriormente tendría sucedáneas que no
llegaron a su nivel como “El exorcista: creyente” estrenada hace semanas. La película consigue ser aterradora, destaca la
lograda atmósfera fría y está muy bien interpretada por el reparto de actores:
Ellen Burstyn tuvo su mejor década en los años setenta (Oscar incluido), Linda Blair
no pudo salir de este tipo de papel, Max von Sydow y Jason Miller (en un
acierto de casting ya que al ser poco conocido hace más creíble su personaje).
El film obtuvo diez nominaciones a los Oscar (siendo el primero de terror en
ser candidato a mejor película), incluyendo mejor dirección, actriz principal,
actriz secundaria, actor secundario, montaje, fotografía y diseño de producción
y ganó como mejor guion adaptado y sonido, triunfó en los Globos de oro con los
premios a mejor película drama, dirección, actriz secundaria y guion y obtuvo cuatro
Saturn Awards a mejor película de terror, guion, efectos especiales y
maquillaje. En definitiva, “El exorcista” es uno de los mejores títulos de terror
de la historia del cine junto con “Psicosis” de Alfred Hitchcock.
