No es amor, se llama obsesión
Tras varios cortometrajes como “The
chair” y el filme “Milk & serial” que se pueden encontrar en YouTube Curry
Barker ha dado un gran paso con este largometraje estrenado en cines españoles
a finales de junio. Baron "Bear" Bailey es un joven tímido que
trabaja en una tienda de música y está secretamente enamorado de su amiga de la
infancia, Nikki
Freeman. Incapaz de confesar sus sentimientos a su amor
platónico, Bear busca un regalo especial y encuentra en una tienda esotérica un
objeto místico llamado "Sauce de un Deseo" (One Wish Willow), que promete conceder un único deseo
al romperse. Frustrado por su miedo al rechazo, Bear rompe el artefacto
deseando que Nikki lo ame más que a nadie en el mundo.
Al principio, Nikki parece corresponder a su deseo y se muestra afectuosa, pero
pronto su amor se convierte en una obsesión peligrosa y patológica, transformándola en una
sombra de sí misma, completamente dedicada a Bear y desprovista de su
personalidad original. La historia explora cómo esta fijación se intensifica
hasta manifestar comportamientos extremos, incluyendo violencia, amenazas y
actos destructivos hacia el círculo cercano de Bear.
La película combina elementos de terror sobrenatural y thriller psicológico, evita los típicos "jump scares" y crea una atmósfera incómoda que refuerza la transformación de Nikki y las consecuencias del deseo de Bear. Además, ofrece una crítica social sobre la masculinidad tóxica y la cosificación de las relaciones románticas, mostrando cómo el egoísmo y la obsesión pueden desencadenar un horror real más allá de lo sobrenatural. De hecho, la cinta logra subvertir las reglas de la comedia romántica y habla de las relaciones tóxicas y dependientes donde tienen cabida la falta de espacio, los celos y el miedo al abandono. Aunque el punto de vista es el de Bear y el guion habla de la cosificación del ser amado y el sometimiento, no me parece que haya un fondo misógino en el tratamiento del personaje de Nikki. La propuesta siempre mantiene el interés y resulta inquietante, acompañada de una música compuesta por Rock Burwell. Cabe señalar que esta producción alrededor de un millón de euros de presupuesto fue rodada durante veinte días, tiene un diseño de producción más bien austero y una muy oscura para mi gusto fotografía a cargo de Taylor Clemons. Además, hay que destacar las actuaciones principales de Michael Johnston (“Slash”) como el inofensivo Bear y una sorprendente Inde Navarrette como Nikki, que logra un personaje imprevisible al pasar con facilidad de ser encantadora a desquiciada. En papeles secundarios están Cooper Tomlinson (en cortometrajes del director como “Enigma” y “Warnings”) y la debutante Megan Lawless como los amigos Ian y Sarah, respectivamente.
“Obsession” causó sensación en el festival de Sitges del año pasado donde obtuvo el premio especial del jurado, el premio del público y el premio del jurado Carnet Jove a mejor película. El filme ha logrado en su estreno el segundo puesto en la taquilla española y lleva recaudado en USA desde su estreno a mediados de mayo más que otros títulos comerciales como “El día de la revelación” o “Scary movie”. Me alegro del éxito en los cines de títulos de terror como “Obsession” y “Backrooms” que confirma el talento de directores muy jóvenes que han surgido fuera de las vías tradicionales y sus películas están llevando al cine a un público joven.
Valoración : 7’5
Lo mejor: los temas que subyacen y la revelación de Inde Navarrette
Lo peor: una fotografía demasiado oscura en algunas escenas.
Un punto que no me convence del guion es la escena en que desde el coche el protagonista llama a la empresa del objeto fantástico y sin que le dé muchos detalles, su interlocutor le habla como si ya conociera su caso y el deseo que Bear pidió.
Ante la imposibilidad de escapar de Nikki, la única manera que encuentra Bear es suicidándose tomándose un bote de pastillas y así ella vuelve a ser la que era pero con sus amigos muertos y es lógico pensar que acabará en la cárcel por asesinato.

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