Este es el segundo trabajo coescrito y dirigido por Francesco Sossai que se ha estrenado en salas españolas. Carlobianchi y Doriano, dos cincuentones veteranos amigos sin blanca con la filosofía de "nunca te saltes la última copa", conocen a Giulio, un joven tímido estudiante de arquitectura a la deriva en la vida. Lo que empieza como un encuentro casual se convierte en un caótico viaje por carretera por las llanuras venecianas, donde los malos consejos, las resacas y una amistad inesperada redefinen los planes de vida y amor de Giulio. Esta coproducción italiana es una encantadora comedia dramática de realismo sucio en forma de road movie en que a través de cada parada, se contrapone la mirada de dos hombres aferrados a la nostalgia con la incertidumbre de un joven que todavía busca su lugar en el mundo. La película resulta un poco predecible, el director recuerda a Aki Kaurismaki y remite a las fábulas de Alice Rohrwacher. La cinta reflexiona sobre la amistad, el paso del tiempo y las distintas formas de afrontar el futuro. La estructura errante está en consonancia con la desorientación vital de los personajes a los que el director trata con ternura, como personas corrientes, sin juzgarlos y el reparto está encabezado por Filippo Scotti (“Fue la mano de Dios”) como el joven desenamorado y Sergio Romano y Pierpaolo Caovilla como Carlobianchi y Doriani con carácter infantil. El filme estuvo el año pasado en la sección Una cierta mirada del festival de Cannes, en el apartado Centrepiece del festival de Toronto y triunfó con ocho premios David di Donatello (por encima de títulos como “La grazia” de Sorrentino) correspondientes a mejor película, director, actor para Sergio Romano, guion, montaje, canción original, producción y casting de dieciséis nominaciones incluyendo mejor actor para Pierpaolo Capovilla, actor secundario para Andrea Pennacchi y Roberto Citran, fotografía, música, sonido, diseño de producción y premio David Giovani.

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