Después de la miniserie “La máquina” y “Mentiras, la serie” Gabriel Ripstein ha coescrito y dirigido su segundo largometraje años después de su ópera prima “600 millas”. México nunca ha ganado un Mundial… pero alguien decidió que eso no era un problema. Martín de la Torre, un tipo con hambre, encontró la forma de meterse hasta la cima y llevar el Mundial del ’86 a México como fuera, usando puro ingenio, audacia y cero escrúpulos. Porque si no se puede ganar en la cancha… siempre hay otras formas de jugar. Bien ambientada en la década de los ochenta, la película mexicana es una comedia ligera que intenta hacer una sátira futbolística u trata el importante papel de los medios de comunicación en la transformación del fútbol en un fenómeno de masas aunque el guion es mejorable. También pone atención en las relaciones de poder y cómo distintos sectores aprovecharon el campeonato para impulsar sus propios intereses. El largometraje mezcla imágenes de archivo del campeonato con una ficción que muestra los movimientos internos relacionados con la elección de la sede. Quizás la ambiciosa propuesta es muy especializada en los entresijos del futbol para algunos espectadores aunque parece dirigida al gran público. El film está encabezado por Diego Luna como el directivo de la Federación Mexicana de Fútbol y el reparto formado por Karla Souza, Daniel Giménez Cacho como Emilio Azcárraga Milmo, el poderoso dueño de Televisa en aquellos años, Guillermo Villegas (“La hora de los valientes”), Álvaro Guerrero (“La civil”) y Alejandro Speitzer.

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