Tras títulos como el mediometraje “De una isla” José Luis Guerin escribió y realizó este largometraje estrenado en salas. Vallbona es un barrio del extrarradio de Barcelona aislado por un río, vías férreas y autopistas. Es un barrio periférico, que vive el tránsito del mundo rural al urbano, preservando formas de vida erradicadas del centro y donde coexisten las casas de los primeros migrantes, quienes llegaron tras la posguerra, y los nuevos bloques de la ciudad dormitorio, donde se concentra la nueva migración, convirtiendo este humilde rincón en una auténtica aldea global. Una memoria gestada en la supervivencia y las luchas vecinales. “Historias del buen valle” es una suma de imaginarios, de conflictos sociales, generacionales e identitarios, urbanísticos y ecológicos; pero también una mirada reposada y humanista sobre el mundo actual. Esta coproducción española es un notable y cálido documental que describe a un barrio y a sus habitantes, está relacionado al género del western sobre la manera de habitar un territorio y posee imágenes puras y poéticas. La propuesta presenta la transición de una zona en plena transformación debido al inminente soterramiento ferroviario que modificará el lugar el director no juzga a los personajes aunque quizás idealiza un poco ese lugar en los márgenes. Hay que decir que este tipo de cine sensorial tiene una luminosa fotografía a cargo de fotografía de Alicia Almiñana. El film obtuvo el premio especial del jurado y el premio Cooperación española en el pasado festival de San Sebastián y si se hubiera estrenado antes hubiera merecido ser reconocido como mejor documental.

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