Tras varios cortometrajes Morad Mostafa escribió y dirigió su debut en el largometraje estrenado en algunas salas españolas. Aisha es una cuidadora sudanesa de 26 años que vive en un barrio del centro de El Cairo donde es testigo de las tensiones entre sus compañeros inmigrantes africanos y las bandas locales. Atrapada entre una relación indefinida con un joven cocinero egipcio, un gángster que la chantajea con un trato poco ético a cambio de seguridad y una nueva casa que le asignan para trabajar, Aisha lucha por sobreponerse a sus miedos y batallas perdidas, haciendo que sus sueños se crucen con la realidad y llevándola a un callejón sin salida. Esta coproducción egipcia combina el drama realista social y el terror corporal y psicológico sin mucho equilibrio, habla de temas como la inmigración, la condición frágil femenina,la explotación y la violencia y el director sabe captar espacios hostiles en la ciudad del Cairo. La ambiciosa y valiosa propuesta habla de los dilemas éticos a los que se enfrenta la protagonista interpretada con contención por Buliana Simona aunque el guion no profundiza mucho y se vuelve poco orgánico. El film estuvo el año pasado en la sección Una cierta mirada del festival de Cannes y ganó la Palmera de oro a mejor película en la mostra de Valencia.

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