Se ha estrenado pasado mediados de abril en Netflix este proyecto codirigido por Jim Loach, responsable de series como “Historial delictivo” y Philippa Langdale (codirectora de series como “Breathless”). Rosie es una joven madre que vive en una comunidad cristiana cerrada con su marido y su hija. La llegada del misterioso Sam, un preso fugado, pone de manifiesto la realidad y las limitaciones del mundo de Rosie: tal vez su oculta comunidad religiosa no tenga en cuenta sus intereses. Cuando empiezan a aparecer grietas en el matrimonio, Sam se presenta como su salvador. Pero con su oscuro pasado criminal, ¿dónde reside el mayor peligro, en la secta o en Sam? Esta miniserie británica compuesta de seis episodios es un aceptable thriller dramático psicológico que no parece ser el definitivo sobre los cultos religiosos aunque resulta entretenido. El guion de la propuesta tiene tópicos y oo que empieza con cierta intriga se vuelve un drama existencialista con una atmósfera sofocante, por lo que puede ser un poco decepcionante para algunos. La producción tiene un triángulo de personajes formado for una destacada Molly Windsor (“Make up”), Asa Butterfield y Fra Free (miniserie “Lost boys & fairies”) y cuenta con Siobhan Finneran (“Los condenados”) y Christopher Eccleston.

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