El siguiente título estrenado en Netflix a mediados de julio es el debut dirigido por Teresa Simone. Lucero, una exitosa abogada, lo tiene todo: una vida lujosa, un marido devoto y dos hijos perfectos. Pero en el fondo esconde una profunda insatisfacción, un vacío que la empuja a buscar riesgo y pasión. Cuando Matías, un joven y atractivo entrenador de natación contratado por su marido, irrumpe en sus vidas, Lucero se ve envuelta en una relación arriesgada y absorbente. A medida que el secretismo, el deseo y los celos se apoderan de ellos, los límites familiares comienzan a desmoronarse, atrapando a madre e hija en un peligroso triángulo emocional que amenaza con destruir todo lo que Lucero ha construido. Esta coproducción mexicana y española es un drama con toques de thriller que tiene una premisa provocadora pero carece de erotismo y las escenas de sexo están rodadas con recato. La película tiene una pulcritud visual que acaba perjudicándola y resulta efectista. Los personajes pueden resultar antipáticos y están interpretados por Ludwika Paleta (“Todo el silencio”), Óscar Casas, José María Yazpik, Leonardo Ortizgris (“México 86”) y Jaydy Michel.

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