Después del notable filme “Godland” y el cortometraje “Nest” Hlynur Palmason es el guionista y director de este largometraje que se ha estrenado en salas españolas. La cosa nunca acaba de funcionar cuando Anna y Magnus, recién separados, se reúnen con sus tres hijos en la aldea rural donde viven con la madre. Asistimos al paso de las cuatro estaciones en esa relación que se desintegra, escenas de un (ex)matrimonio que se afanan en capturar momentos cotidianos, como si de esa forma quedaran a salvo del olvido en un hipotético álbum familiar. Así, el largomeptraje presenta un año en la vida de los miembros de una familia: las complejidades de la familia, el amor y el impacto de los recuerdos compartidos a través de viñetas íntimas y sucesos extraños. La coproducción islandesa es un drama familiar sobre la desesperanza amorosa y describe las heridas de la ruptura de una pareja desde un enfoque sensorial e imaginativo. La notable película resulta apacible, melancólica, extraña en el buen sentido, tiene un componente ligero, momentos de humor y una mezcla de tonos. Cabe decir Pálmason adopta un estilo cercano al documental, incorporando imágenes de la naturaleza y de la vida cotidiana, con el uso del formato 4:3, la cámara fija y una puesta en escena pausada y también el director convierte el paisaje en una extensión de sus personajes. Además, la cinta ofrece impresionantes imágenes, visiones fantásticas y está interpretada por los actores Sverrir Gudnasson y Ingvar Eggert Sigurdsson. El filme formó parte de la sección Cannes premiere del festival de Cannes del año pasado, estuvo en el festival de Toronto, en la sección Perlas del certamen de San Sebastián y fue elegido como uno de los mejores títulos extranjeros del año por la National Board of Review (Asociación de Críticos Norteamericanos). Así pues, en una cartelera de verano donde abundan títulos comerciales, vale la pena ver esta propuesta poética dirigida a los amantes del buen cine de autor europeo.

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