Este es el primer largometraje de ficción coescrito y dirigido por Gabriel Azorín años después del documental “Los mutantes”. En una tarde de invierno muy fría, António y Jota regresan del frente junto a sus amigos en busca de unas antiguas termas romanas. Bromean entre ellos y vadean pantanos mientras rememoran su última batalla. Las termas han aparecido tras pasar mucho tiempo bajo el agua de un embalse y gente de todas las edades acude a pasar el día. Pero hay algo misterioso en estas termas, como si el agua influyera en el estado de ánimo de los chicos, dándoles el valor de decir cosas que nunca han contado a nadie. A medida que el día se convierte en noche, confiesan sus sentimientos y sus temores de perder para siempre a su mejor amigo. Esta coproducción española sobre la condición masculina es una propuesta sensible, reposada y conceptual que plantea un espacio suspendido en el tiempo y supone una experiencia singular, hipnótica y a contracorriente que no es para todos los públicos. Este es un tipo de cine sensorial donde es más importante la creación de una atmósfera que en ofrecer una evolución dramática. Cabe señalar la fotografía que aprovecha el entorno natural y la naturalidad de los actores. El filme estuvo el año pasado en el apartado Giornate degli autori de la mostra de Venecia, en la sección Punto de encuentro de la Seminci de Valladolid y obtuvo una mención especial en el apartado Un impulso colectivo en el pasado certamen D’A de cine de autor de Barcelona.

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