El estreno comercial más importante de la semana pasada que se estrenó justamente en vísperas del día de San Valentín es el escrito y dirigido por Emmerald Fennell después de “Saltburn”. Narra la intensa y romántica relación entre Heathcliff y Catherine Earnshaw en los páramos del condado inglés de Yorkshire. Tras ser criados juntos, su romance se ve pronto frustrado por las barreras sociales, y su pasión prohibida se transforma de romántica a intoxicante en una épica historia de lujuria, amor y locura. Esta nueva adaptación de la célebre novela de Emily Brontë (que murió antes de ser reconocida su obra) es una coproducción británica con un presupuesto de ochenta millones de dólares, en forma de drama romántico con un componente carnal y erótico en que la directora ha reducido el libro a una historia de amor imposible sin grandes reflexiones profundas y habla superficialmente de temas como el matrimonio de conveniencia, las desigualdades de clase y la humillación social. La propuesta parece más preocupada a nivel estético, con un vistoso diseño de producción que a nivel narrativo y de sucesión de imágenes. La cinta está protagonizada por la pareja atractiva formada por Margot Robbie y Jacob Elordi (en un buen momento de su carrera), acompañados de Hong Chau, Shazad Latif (“Magpie”), Alison Oliver (miniserie “Querida Marnie”) y Owen Cooper como un joven Heatcliff. Creo que las mejores adaptaciones de la obra de Brönte siguen siendo la que realizó Luis Buñuel y la del año 1992 con Juliette Binoche y Ralph Fiennes.

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