Se ha estrenado en cines el segundo largometraje escrito y dirigido por John Patton Ford después de “Emily la estafadora”. Becket, un potencial heredero de una fortuna millonaria, solo tiene un pequeño problema: que es el octavo en la línea de sucesión. Lo cual, por supuesto, tiene una fácil solución: matarlos a todos hasta que solo quede él. Se trata del remake de la cinta “Ocho sentencias de muerte” (1949) de Robert Harmer. Distribuida por A24, la coproducción británica es una comedia negra sobre la codicia humana que se queda corta como crítica a la ambición desmedida, no encuentra el tono justo y tiene una puesta en escena muy pulida. La película resulta entretenida y está bien protagonizada por Glenn Powell (también productor) en un tipo de papel en que está cómodo, acompañado de Margaret Qualley, Ed Harris, Jessica Henwick y Topher Grace.

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