Tras dirigir la miniserie “El gran salto” Roger Gual ha vuelto al cine ya que su anterior largometraje fue “7 años” con este título estrenado pasado mediados de julio en Netflix. Ruth, una mujer de treinta años que lleva un tiempo distanciada de su familia, regresa a casa cuando su madre muere en extrañas circunstancias. Allí se reencuentra con su padre, Martín, que desde la jubilación parece haberse convertido en un tipo gruñón, agresivo y creyente en una siniestra teoría de la conspiración que le obsesiona. La relación entre los dos es tan tensa, y el comportamiento de él tan errático, que Ruth comienza a sospechar que Martín pudo ser el responsable de la muerte de su madre. ¿Es posible que esté compartiendo techo con un asesino? La película española es un pasable thriller psicológico que resulta corriente, no aporta nada significativo sobre la investigación policial y tiene un desenlace evidente. Da la sensación de que el guion parte de buenas ideas como la desaparición del niño y la muerte de la mujer de Martín pero no sabe desarrollarlas bien. La propuesta ofrece bonitas localizaciones asturianas, está bien protagonizada por Stéphanie Magnin y José Coronado como hija y padre en la ficción y el reparto incluye a Alberto Olmo, Mabel del Pozo y Fanny Gautier.

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