Después de “Al servicio del Reich” Michal Kwiecinski ha dirigido este largometraje estrenado en salas españolas. La historia se sitúa en París entre los años 1835 y 1849 de máxima plenitud de este músico incomparable, donde era una de las figuras más deseadas en los salones de la aristocracia parisina y amenizaba con su piano las veladas nocturnas. Sin embargo, su salud pulmonar no es buena, la tuberculosis va minando su vida. Sus tormentos amorosos, amistades con otros músicos como Frantz Liszt, su intento de curarse en Mallorca por su necesidad de tranquilidad y sol, y esa angustia de vivir sabiendo que el tiempo juega en su contra es la base en esta historia de deseos en ese contexto de esplendor y decadencia a la vez. La película polaca es un interesante drama biográfico con un componente folletinesco que tiene la intención de engrandecer la figura del compositor y deja ver a una persona narcisista, compleja, carismática y vulnerable. Cabe decir que este no es un biopic al uso aunque lo parece a priori, no evita tópicos pero tiene un final más conceptual que narrativo. El largometraje está realizado con una cámara ágil, está apoyado por la música de Chopin y destaca el diseño de producción y la ambientación parisina del siglo XIX. El filme está protagonizado por el actor Eryl Kulm (“El boxeador”) y cuenta con Lambert Wilson.

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