Meses después de “28 años después” se ha estrenado en cines esta secuela escrita por Alex Garland y dirigida por Nia DaCosta (“Hedda”). El Dr. Kelson se ve envuelto en una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar el mundo tal y como se conoce. Por otra parte, el encuentro de Spike con Jimmy Crystal se convierte en una pesadilla de la que el chico no puede escapar. En este mundo, los infectados ya no son la mayor amenaza para la supervivencia, ya que la inhumanidad de los supervivientes puede ser aún más extraña y aterradora. Esta coproducción británica sigue explorando los efectos corrosivos de la maldad humana, la relación entre los supervivientes humanos de la película y los infectados por el virus de la ira y habla de la deshumanización de las personas. La película sabe equilibrar las dos líneas narrativas, demuestra el buen hacer de la directora en el cine de terror, tiene un estilo desprejuiciado y hay más violencia explícita. El filme vuelve a estar interpretado por Ralph Fiennes, Alfie Williams tiene menos protagonismo y Jack O'Connell, que espero que con esta saga y el éxito de “Los pecadores” no sea encasillado solamente en este tipo de cine de género. Está prevista para el año próximo una tercera entrega a cargo de Danny Boyle.

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