martes, 20 de enero de 2026

La misteriosa mirada del flamenco * * * *

  Tras el cortometraje “Las criaturas que se derriten bajo el sol” Diego Céspedes ha escrito y dirigido su primer largometraje. A principios de los ochenta, en el desierto chileno, Lidia, de once años, crece en el seno de una amorosa familia queer empujada al borde de un desagradable y polvoriento pueblo minero. Se les culpa de una misteriosa enfermedad que está empezando a propagarse, que se dice que se transmite a través de una sola mirada, cuando un hombre se enamora de otro. En este western moderno, Lidia lidera una búsqueda de venganza, enfrentándose a la violencia, el miedo y el odio, donde la familia es su único refugio y el amor podría ser el verdadero peligro. Esta coproducción chilena combina géneros como el drama almodovariano, el neowestern queer, cuenta una historia de iniciación a la madurez en la época de los estragos del SIDA desde una mirada infantil y en este sentido dialoga con títulos recientes como “Romería” o “Alpha”. Estamos ante una ópera prima valiente, política, poco convencional que tiene un tono poético, juega con lo onírico y está bien interpretada por Tamara Cortés, Matías Catalán (ambos en su debut) y Paula Dinamarca que estuvo en el anterior corto del director. El filme ganó el premio a mejor película en la sección Un certain regard del pasado festival de Cannes, el premio de la Juventud en el certamen de San Sebastián, fue nominado al premio Forqué a mejor largometraje latinoamericano, al Goya a mejor película iberoamericana y fue seleccionado por Chile para el Oscar internacional aunque no pasó el primer corte. 


 

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