Diez años después de “El verano de Sangaile” Alanté Kavaïté ha coescrito y dirigido este largometraje francés estrenado en algunas salas. En un futuro próximo... en una isla aislada del mundo, Gaëlle, de treinta años, cuida de un pequeño grupo de personas mayores. La llegada de un velero devuelve la alegría y la vida a la isla. Sin embargo, Gaëlle duda de las intenciones de los viajeros porque los ancianos comienzan a morir uno tras otro. La película es un pasable drama con cierta intriga que plantea una situación distópica en que la isla se muestra como un espacio casi mítico y suspendido en el tiempo, utiliza los paisajes naturales y los sonidos ambientales y la atmosfera es contemplativa, elementos que contribuyen a que no haya momentos de gran tensión. Además, la cinta tiene una puesta en escena cuidada y se apoya en la actriz Nadia Tereszkiewicz que lleva el peso de la propuesta, acompañada de un reparto que cuenta con Dali Benssalah (“Las dos caras de la justicia”), Miou-Miou y Patrick Chesnais, entre otros.

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