viernes, 23 de octubre de 2026

La bola negra * * * *

 

La herencia homosexual

  Casi un mes después de su exitoso estreno en cines, intentando dejar atrás las altas expectativas generadas y aprovechando los días de la Fiesta del Cine fui a ver “La bola negra” de la que mucha gente habla. El proyecto está coescrito y dirigido por Javier Calvo y Javier Ambrossi tras la miniserie “La mesías” y es su segundo largometraje años después de “La llamada”. La trama nos sitúa en tres tiempos, siguiendo las vidas de tres hombres homosexuales en los años 1932, 1937 y 2017, separados por décadas, pero unidos por una misma experiencia: el deseo, el miedo, la ocultación y la necesidad de poder vivir libremente. Los directores parten del texto teatral "La piedra oscura" de Alberto Conejero, una fabulación sobre el vínculo entre el músico y soldado "nacional" Sebastián y Rafael, republicano herido y enamorado de Federico García Lorca. La historia con Rodríguez Rapún posee una dimensión romántica y trágica, ya que él fue ejecutado en 1937 por las tropas franquistas en Santander. En esta obra se menciona "La bola negra", que el escritor dejó inacabada. Con este material apenas cuatro páginas en las que aparece Carlos y su familia, los Javis imaginan qué película podría haber surgido de aquellas páginas si Lorca hubiera podido continuar escribiendo, por lo que no es para nada un biopic sobre la vida del poeta.

Coproducida por Suma Content (de los Javis), Movistar +, El Deseo (de los hermanos Almodóvar) y Atresmedia Cine, esta ambiciosa coproducción española es un notable drama épico, romántico y con una parte en un contexto bélico, protagonizado por personajes homosexuales (algo muy poco frecuente) que habla de temas como las consecuencias de la guerra civil española, el amor y la homofobia en la España franquista, las heridas que pasan de una generación a la siguiente y en una búsqueda en la actualidad que servirá como eje para entender esa historia que sucedió hace ochenta años. Hace una especie de homenaje y recordatorio a aquellas personas que no pudieron vivir plenamente su condición sexual, ya fuese porque fueron fusilados o porque escondieron sus deseos. La película tiene un mensaje sobre la necesidad de vivir con autenticidad la propia vida y el deseo sexual al margen de imposiciones pero esto no es un adoctrinamiento ni una obra de tesis, ya que está por encima las historias con personajes con los que el espectador puede empatizar y predominan las emociones. Sin embargo, sí creo que su estreno es oportuno ahora que las libertades conseguidas son amenazadas por los autoritarismos.

Hay que tener en cuenta que los propios directores han afirmado que su propuesta remite a títulos de los noventa como “Titanic” y “El paciente inglés” sobre todo en el componente romántico, “Apocalypse now” en el bélico y “Las horas” en la estructura narrativa.

Cabe señalar apartados como la fotografía a cargo de Gris Jordana que adquiere una personalidad diferente según la época en la que transcurre la historia. La composición de los planos tienen también una intención estética: los personajes aparecen metidos dentro de espacios que parecen limitarles. Otro aspecto a tener en cuenta son los espacios naturales ya que la naturaleza acompaña de alguna manera a los personajes, ya sea el bosque o el mar. Además, hay que apuntar aspectos como el montaje preciso que sabe entrelazar las tres historias sobre todo en la emocionante parte final, en este sentido, a pesar del metraje de dos horas y media no se hace pesado, los directores se toman su tiempo en presentar e ir construyendo las tres historias hasta el final; así como el logrado diseño de producción, el vestuario, el maquillaje o el sonido. 

Mención aparte merece todo el elenco formado por el músico y ahora actor Guitarricadelafuente como Sebastián, Miguel Bernardeau como Rafael, Carlos González como Alberto y el debutante Milo Quifes como Carlos en los personajes principales, muy bien acompañados en papeles secundarios de Penélope Cruz como una vedette (que remite a la Carmen Maura de “¡Ay, Carmela!”), Lola Dueñas como la madre de Alberto, Glenn Close como una hispanista estudiosa de la obra lorquiana, Antonio de la Torre, María Morales y Natalia de Molina conforman la familia de Carlos, así como las intervenciones de Albert Pla, Hugo Welzel como un amigo de Carlos, Antonio Dechent y Yenesi como una abogada. No estoy de acuerdo en que hay personajes secundarios que no aportan nada a los protagonistas.

Finalmente, me gustará volver a visionar la película y fijarme en el engarce de las tramas. Creo que puede gustar a varios tipos de público no solo el del colectivo LGTBIQ+ o joven seguidora de la trayectoria de los Javis sino también el más adulto y gente mayor. Además, aunque hay algunas imágenes un poco crudas, por ejemplo no aparecen escenas sexuales explícitas que puedan evitar llegar al gran público.

El filme se presentó con cierta sorpresa en el pasado festival de Cannes donde los Javis fueron premiados a mejor dirección ex aequo, después intentaron coger ideas para un próximo proyecto pero tuvieron que parar porque en septiembre “La bola negra” estuvo en el festival de Telluride, en el de Toronto recibió el premio del público a mejor película, así como el premio del público en la sección Perlas del festival de San Sebastián (con la nota más alta para una cinta española) y además fue elegido por la academia de cine española para representar a España en los Oscar. Desde entonces, el filme se ha convertido en un fenómeno de taquilla en España superando las cifras de “Torrente presidente” este año siendo ya la cuarta película española más vista en la historia de nuestro cine y camino de ser la tercera. Cabe añadir que la distribución del film en Netflix se limita a Estados Unidos y Canadá prevista para diciembre y la plataforma parece que va a por todas en invertir de cara a la campaña de galardones.

Además, “La bola negra”, el título español más importante del año, seguramente arrasará en nominaciones y premios nacionales como los Goya y es una de las favoritas junto con “La odisea” en la próxima temporada de premios en su camino hacia los Oscar no solo en la categoría de mejor película internacional por su componente emocional y la imagen folclórica que ofrece de España que puede gustar a los votantes estadounidenses. Ojalá logre algo parecido al fenómeno de “Parásitos” como largometraje extranjero y el de los dos directores jóvenes los Daniels que con “Todo a la vez en todas partes” conquistaron Hollywood. Después de títulos de Almodóvar y la presencia reciente de “La sociedad de la nieve” y “Sirat” en los Oscar, si hay un título español que puede llegar a lo más alto es “La bola negra”.

Valoración: 8’5

Lo mejor: el inicio, la fuerza de algunas imágenes, el reparto y la parte final.

Lo peor: una tendencia al subrayado y la música invasiva aunque potente de Raúl Refree.

 


No estoy de acuerdo con alguna crítica leída en que no se redime a un sujeto, sino a todo el bando franquista, ya que vemos cómo Sebastián coge un fusil y entra en el bando franquista para no morir, ni tampoco sobre salvar a un protagonista que sufre más que cualquier otro personaje, ya que todos los personajes principales sufren tanto Carlos por su condición sexual como Alberto angustiado por conocer el pasado de su familia. Sobre que el personaje de G.Close tiene poca entidad, creo que simplemente cumple su función de ayudar a Alberto y muestra que los hispanistas interesados en la cultura española son extranjeros; así como el personaje de P. Cruz hace ver a Sebastián que hay otra vida en Madrid fuera de su pueblo. También opino que el guion no reduce la figura de Lorca a su condición homosexual ya que sobre todo en la última parte hay el aspecto poético de su obra.

Considero que la película no es perfecta: el argumento de las tres partes llega un punto que parece que no avanza, la realización en historia en el año 1937 es un poco académica y hay cierta ampulosidad (esos fuegos artificiales inexplicables). Además, si durante el visionado la figura de Lorca sobrevolaba sin ser explícita físicamente, no me parece muy convincente la aparición de Lorca con un acento medio andaluz o argentino, así como alguna escena alargada incluyendo la parte final en la nieve. Hay detalles que no me convencen o discutibles: parece que está Guitarricadelafuente en el grupo cuando al principio Carlos pasea para ir al Casino y que en 1937 no aparecen banderas franquistas con águilas negras.

Dicho esto, el comienzo es potente, remite a “Bienvenido Mr. Marshal” y la huida de Sebastián con la canción “Soldadito español” que cada vez que la escucho se me eriza la piel. La propuesta es emotiva, compleja, tiene imágenes y algunas frases para el recuerdo. En cuanto a las escenas musicales, cabe señalar el logrado plano secuencia en la taberna con Carlos, mientras que los dos números de P. Cruz quizás con menos cortes hubieran sido más intensos.

Sobre la clara referencia a “Titanic” está en la cúpula del edicicio del casino, en la relación de amor imposible entre Sebastián y Rafael y la frase “El corazón de un maricón es un océano lleno de secretos”.

No he leído mucha obra de Lorca pero observo símbolos como el caballo negro al principio que anuncia la tragedia que se avecina y la nieve como preludio de la muerte o el peso de la falta de libertad ya que tras negar que es homosexual y la explosión en el casino, al final Carlos muere con la voz en off del personaje de Mona Martínez que le dijo en la taberna que perdió a su hijo.

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