En una semana con muchos estrenos
interesantes y de cine de autor, es imprescindible hablar de esta
película polaca, premio FIPRESCI en el festival de Toronto y
triunfadora en el último de Gijón. Ambientada en la Polonia de
1960, cuenta la historia de una monja que descubre que es judía. En
apenas 80 minutos, es una obra detallada, meticulosa, pulcramente
filmada, con una fotografía en blanco y negra muy bella, pero que
sobre todo tiene una historia emotiva en un contexto histórico
determinado con todo lo que eso conlleva. Interpretada notablemente
por las dos actrices principales, es una muy recomendable y especial
cinta, de las mejores de lo que va de año. Valoración: 9 Lo mejor: la precisión de su realización y contenido. Lo peor: que no dure un poquito más.
En la última
edición de los premios César, una comedia francesa triunfó por
encima de films tan buenos como "La vida de Adèle". Lo que
en un principio descolocó un poco, lo cierto es que la ópera prima
de Guillaume Galliene, director, guionista y protagonista incluso
haciendo también de su madre en la ficción, quizá sea la mejor
comedia francesa del año, aunque puede que no sea la mejor película
de 2013. Es una obra biográfica que se centra en la relación entre
una madre, y por extensión su entorno, que etiqueta a su hijo que parece homosexual y la de un hijo cuya condición no ve firme y es el
primero que debe decirla. Así, aquí se habla de temas importantes
como la tolerancia, la familia o el complejo de Edipo, asuntos
dramáticos, que con humor y ligereza, convierten al film en
divertido, original, aunque también peca de exceso de
sentimentalismo. Vale la pena verla.
Ésta es una de esas películas poco
habituales que gustará sobre todo a los seguidores del cine de
autor, premiada en festivales como Sundance y Sitges. Casi diez años
después de dirigir su alabada ópera prima "Primer", Shane
Carruth dirige este film experimental, que mezcla drama romántico y
thriller en un rompecabezas sobre la relación entre un hombre y una
mujer. De aspecto formal excelente, no es fácil de desentrañar y
coge diferentes elementos característicos de Terrence Malick, por
ejemplo, algo que funciona y la convierte en una de las propuestas
más estimulantes y bellamente extrañas de las últimas semanas.
Por fin llega, la última,
a las carteleras españolas de las más nominadas al Oscar, un
proyecto que anduvo años por los despachos de Hollywood hasta que ha
podido ser realidad gracias en buena parte a Jean-Marc Vallée y
Matthew McConaughey. Acerca del primero, dirige correctamente una
historia basada en hechos reales al que se le agradece no haber caído
en el tremendismo sino en hablar del negocio de la industria
farmacéutica a causa del SIDA. Sobre el segundo, podemos apreciar el
arco interpretativo del personaje que interpreta el actor, un cowboy
drogadicto, homófobo, de su vida en los rodeos y sus habituales
prácticas sexuales, pasando por la aceptación de su enfermedad y la
lucha por intentar sobrevivir con la ayuda del colectivo que antes
detestaba. McConaughey encarna física e interiormente, con toques de
humor, a un desagradable hombre, que se erige ante el dolor, en sus
gestiones con el fin de armar una alternativa eficaz a las medicinas
establecidas por los médicos cuando se investigaba en la enfermedad.
Tras tiempo en que tuvo éxito en anodinas comedias románticas,
desde el 2011 ha ido mostrando registros más serios y dramáticos
hasta culminar en un año en que ha encandenado producciones como
"Mud" y la serie "True detective" hasta culminar
con el Oscar por el estreno que nos ocupa. También lo hubiera
merecido ganar DiCaprio por su última colaboración con Scorsese,
pero aunque los dos personajes pueden ser mal hombres, el primero se
redime, mientras que el otro no, y puede que con el maestro Scorsese,
si el papel no hace emocionar ni es del gusto académico, no tendrá
el galardón. El actor de Texas, está muy bien secundado por
Jennifer Garner en un tipo de personaje que no nos tiene
acostumbrados y, en especial, por Jared Leto, al que no veíamos
desde "Las vidas posibles de Mr. Nobody" pero que ya sabía
que es un intérprete camaleónico, que aquí interpreta a un
transexual drogata de buenos actos por el que también ha ganado la estatuilla, a
la que hay que añadir la de maquillaje y peluquería. El equipo que
forman los dos actores es lo mejor de la película, lo que la eleva a
ser interesante y una de las mejores de la semana, aunque no es de
las mejores finalistas a mejor película de 2014.
Algunos recordaréis una película de John Madden ("Shakespeare enamorado"), protagonizada por actores de la talla de Helen Mirren, Tom Wilkinson y Jessica Chastain. Pues bien, este remake USA de un film israeliano, para los que no lo hayan visto, mejor ver el original del año 2007. Cuenta la historia de unos agentes del Mossad cuyo objetivo es acabar con la vida de un médico nazi, planteada en dos tiempos, es decir, en el pasado cuando los protagonistas son jóvenes y en el presente en que el peso anterior aún se carga. Así, gracias a un buen montaje e interpretaciones del reparto de actores, asistimos a dos películas en una, donde el espectador queda metido en un film duro y seco donde no sabemos muy bien qué ocurre. Vale la pena ver este thriller poco conocido.
Más que la algo pesada y confuda
"Jimmy P. de Desplachin, aunque esté protagonizada por Amalric
y del Toro, el estreno francés más atractivo de uno semana con
diversos estrenos interesantes es el thriller dirigido por Claire
Denis. Presente en el festival de Cannes y el de Sevilla, cuenta los
problemas de la hermana de un capitán de un carguero, cosa que no la
convierte en un dramón sino en una propuesta turbia, con una
conseguida atmósfera e interpretada por actores no muy populares,
aspectos que hacen que el espectador siga la historia. El guión
podría haber estado mejor atado, si bien cuenta con elipsis
acertadas, pero gustará a los seguidores de films oscuros de autor
en que quizás el nivel formal sea mejor que el contenido.
Es una pena que en Estados Unidos
el nuevo film de Neil Jordan no haya sido un éxito, ya que el
director vuelve por la puerta grande en el sentido que ha realizado
un notable film enmarcado en el sub-género de vampiros, como ya hizo
en "Entrevista con el vampiro". Lo que en un primer momento
parecía que no iba a ser un estreno destacable, emerge como una
propuesta de imágenes potentes, un buen guión y acertadas
interpretaciones de la joven y eficaz Saoirse Ronan y la potente
Gemma Arterton. Pero si le doy hasta cuatro estrellas, es por dos
motivos: uno, ambientado en un mundo sórdido, habla de la condición
de las mujeres vampiras en relación al sexo opuesto y, el otro,
sobre todo, porque el resultado en este tipo de personajes está por
encima de lo que ofreció la saga juvenil "Crepúsculo",
conviertiéndolo en un film bello, inquietante y uno de los más
atractivos de estas semanas.