La semana pasada hubo varios estrenos en la cartelera española. Uno de ellos es el segundo largometraje chino escrito y dirigido por Huo Meng. Estamos en 1991 y la transformación socioeconómica de China está afectando profundamente a la vida de las familias de toda la nación. Los campesinos se enfrentan a retos y avances tecnológicos que están transformando radicalmente su modo de vida rural. En respuesta, los padres de Chuang, de diez años, han optado por marcharse a buscar trabajo a la ciudad, dejando a su tercer hijo para que lo críen la familia y los vecinos de su comunidad rural. A lo largo de cuatro generaciones se desarrolla una saga íntima pero extensa, que navega por los ciclos de la vida a través del cambio de las estaciones. A medida que se suceden los nacimientos y las muertes, las bodas y los funerales, somos testigos de la resistencia y el ingenio de la gente corriente que lidia con la carga de la responsabilidad familiar en un mundo modernizado que entra cada vez más en conflicto con las creencias, las tradiciones y los códigos de honor y deber por los que han vivido durante miles de años. Este drama familiar con toques de humor describe cuatro generaciones de granjeros en un fresco contemporáneo sobre los cambios drásticos en la China rural. La película evita el sentimentalismo, tiene una puesta en escena elegante, ofrece imágenes de los campos, largos planos secuencia y la mayoría del reparto está formado por actores no profesionales vinculados a la región. El filme ganó el oso de plata a mejor dirección en el festival de Berlín del año pasado y estuvo en la sección oficial de la Seminci de Valladolid.

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