Después de “Olmo” Fernando Eimbcke ha coescrito y dirigido este largometraje que se presentó en la sección oficial. Olga vive una vida estrictamente regulada, sin amigos ni relaciones, en un enorme bloque de pisos. Cuando, por necesidad económica, se ve obligada a alquilar una habitación, un hombre se muda y, además, mete a escondidas a su hijo de nueve años en el piso. Para su propia sorpresa, Olga comienza a forjar un vínculo inesperado con el niño. Su mundo, cuidadosamente controlado, comienza a cambiar y, totalmente en contra de su voluntad, estas tres vidas empiezan a entrelazarse. La película mexicana es una cálida comedia dramática con cierto humor seco que cuenta una historia tierna y humanista sobre la necesidad de afecto, los vínculos inesperados y la amistad en que el director vuelve a sus raíces y resulta melancólica. La cinta parece pequeña y con pocos elementos pero es sensible, tiene giros de guion y una puesta en escena elegante. Cabe señalar que la propuesta está rodada con una fotografía en blanco y negro, los personajes están marcados por el desgaste emocional y hay química entre la actriz Teresa Sánchez y el joven actor debutante Bastian Escobar. El film obtuvo el premio del jurado ecuménico de la competición oficial de la pasada Berlinale, estuvo en el festival de Toronto y en la sección Horizontes latinos donde hubiera merecido ser premiado. Además, ha sido seleccionado para ser nominado al Goya a mejor largomeraje iberoamericano y es probable que sea reconocido en los premios Ariel del cine mexicano del año que viene.

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