Este es el primer largometraje coescrito y dirigido por Rubén Pérez Barrena cuyo anterior cortometraje fue “Rewind”. En España, en los años ochenta, Miguel y Alicia arrastran la desaparición de su hijo Gabriel. Miguel se consume por la culpa de aquella noche de alcohol en la que lo perdió. Para Alicia, en cambio, quien murió ese día no fue su hijo, sino su marido. Lejos de ese infierno, Philippe, un niño francés de diez años, viaja en caravana junto a sus padres. Sus caminos se cruzan con los de Miguel y Alicia. Ese encuentro desencadena un viaje sin retorno al lado más oscuro del ser humano. La película española es un competente thriller rural que resulta seco aunque también predecible en que hay que señalar la fotografía a cargo de Javier Salmones y las localizaciones son idóneas en la zona árida de los Monegros. Cabe decir que la propuesta empieza con un ritmo pausado pero conforme avanza se cuece la tensión y ocurren hechos precipitadamente. El film se beneficia de las inquietantes actuaciones de la pareja protagonista formada por Tamar Novas y Marina Salas y cuenta con Iván Marcos y Annick Weerts (“La vida era eso”).

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