Hay que destacar el debut coescrito y dirigido por Zuzana Kirchnerová estrenado en salas españolas. Ester acaba de cumplir 45 años y no tiene nada en su vida salvo el cuidado de su hijo David (de quince), que padece una discapacidad mental severa. David no puede hablar y necesita atención constante. Ester lo quiere profundamente, pero está agotada por la rutina y por afrontarlo todo sola. Unos amigos en Italia la invitan a visitarlos, pero el comportamiento imprevisible de David provoca problemas. Les piden que se alojen en una caravana en el jardín. Para Ester, es la gota que colma el vaso. Ya no quiere sentirse una carga. Cuando llega la noche, pone en marcha la caravana y se va. En un viaje que cambiará sus vidas por Italia y gracias a las personas que conocen, Ester comprende que puede ser algo más que solo una madre y que puede vivir una vida diferente. Al menos por un tiempo. Esta coproducción checa narra el viaje errante de una mujer en situación económica precaria y su hijo adolescente con síndrome de Down, por una Italia alejada de la habitual imagen turística de postal. Este es un drama humanista que propone un viaje por carretera materno-filial, cuenta un relato sincero de supervivencia y resiliencia y plantea el derecho a una vida propia. La propuesta desaprovecha crear situaciones muy convincentes y el ritmo pausado y los silencios prolongados pueden no ser del agrado de los espectadores más impacientes. No obstante, la directora habla de la complejidad en la maternidad y logra que una historia personal de adversidad se convierta en una con la que el espectador se puede identificar que habla de la libertad y la responsabilidad. El film está protagonizado por la actriz Anna Geislerová (en “Havel” y “Otec (Father)”), estuvo en la sección Una cierta mirada del pasado festival de Cannes y en la sección Retueyos del certamen de Gijón donde hubiera merecido ser premiado.

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