Se ha estrenado en Netflix a inicios de marzo este proyecto creado y escrito por Julia May Jonas a partir de su propia novela. Una mujer de mediana edad, escritora, profesora, esposa y madre, se obsesiona de forma peligrosa con su nuevo y magnético compañero de trabajo, Vladimir, y ve cómo su mundo empieza a desmoronarse. Cuando los límites se vuelven difusos y los secretos se acumulan, ella lo arriesgará todo para hacer realidad sus fantasías más escandalosas. Esta miniserie estadounidense compuesta de ocho episodios de media hora es un aceptable drama sobre cumplir los deseos de una mujer con un hombre más joven que ella que reflexiona sobre la sociedad políticamente correcta e intenta demostrar que la fijación erótica puede trascender en el arte. La propuesta tiene buenos diálogos, humor visual, una estética austera y minimalista, hay momentos que pueden incomodar al espectador y resulta ágil. Además, cabe destacar la interpretación de la actriz Rachel Weisz, acompañada de Leo Woodall (ambos con buena química juntos), actor aprovechando que está en la cresta de la ola. El reparto cuenta con John Slattery y Jessica Henwick, entre otros. La actuación de Weisz puede ser tenida en cuenta de cara a la siguiente temporada de premios.

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