miércoles, 14 de mayo de 2025

Una quinta portuguesa * * * *

 

El hogar de Manuel

  Después de la interesante ópera prima “Vasil” Avelina Prat escribió y dirigidó su segundo largometraje que se estrenó en cines en mayo del año pasado con una buena asistencia de público y llegó a Movistar + a inicios del pasado septiembre. La desaparición de su mujer deja a Fernando, un tranquilo profesor de geografía, completamente devastado. Sin rumbo y sin premeditación, suplanta la identidad de otro hombre como jardinero de una quinta portuguesa, donde establece una inesperada amistad con la dueña, adentrándose en una nueva vida que no le pertenece.

Esta coproducción española y portuguesa es un delicado drama sobre la identidad y la bondad que confirma el buen hacer de la directora en una propuesta humanista y misteriosa. La directora habla de dar segundas oportunidades, de encontrar el propio lugar y hogar en el mundo aunque al principio no estaba planeado, presenta a personajes que esconden secretos del pasado y hay suplantaciones de identidad con el fin de encontrar un camino. Esta es una propuesta con un componente literario en que un personaje cuenta una historia a otro y da pie a la imaginación del espectador. También el guion hace referencia a los conceptos de patria y del colonialismo portugués en Angola. Cabe apuntar la fotografía a cargo de Santiago Racaj que utiliza planos fijos y unos tonos cálidos sobre todo en la parte que transcurre en Portugal que contribuye a que el espectador quiera vivir un tiempo allí con el suave acento portugués. Además, la película tiene un ritmo pausado que en algún momento puede detenerse de más y está acompañada de una música de cuerda un poco inquietante. Cabe señalar las estimables actuaciones de Manolo Solo y María de Medeiros en que destacan sus conversaciones juntos y el reparto internacional cuenta con Branka Katic (serie “The paper”), Rita Cabaço (“A strange path”), Xavi Mira, Bianca Kovacs (“La buena suerte”), Rui Morrison, Luisa Cruz e Ivan Barnev (visto en “Vasil”).

El film se presentó en la sección oficial del festival de Málaga donde hubiera merecido ser premiado, en el BCN film fest y en la sección oficial del certamen BAFICI de Buenos Aires. Además, “Una quinta portuguesa” ganó siete premios Lola Gaos a mejor película, dirección, guion, actor, montaje, música y sonido de once nominaciones incluyendo mejor actriz para de Medeiros, fotografía, dirección de producción y vestuario. Además, fue nominada a mejor actriz de reparto en los premios Feroz, a mejor actor en los premios Gaudí, obtuvo cuatro nominaciones al Círculo de Escritores Cinematográficos a mejor guion original, actor principal, actriz secundaria y música y me alegro de que sus tres nominaciones a los Goya a mejor guion original, actor protagonista y actriz de reparto.

Valoración: 7’5

Lo mejor: las escenas de Manolo Solo y María de Medeiros juntos.

Lo peor: quizás la actuación de Branka Katic es un poco sobreactuada.

 


La película podría haber mostrado el típico romance entre el jardinero y la dueña de la quinta pero la relación entre ambos es sutil, se va creando una confianza entre ellos y tras el bonito plano final quizás lleguen a intimar más entre ellos.

Es interesante el viaje personal del protagonista, que como profesor de Geografía, consideraba que el mundo es más ordenado si se dibuja pero su estancia en Portugal le hace aprender que los lugares aportan a uno mismo si se vive en ellos relacionándose con otras personas.

La última parte en que el protagonista regresa a Madrid, al principio resulta un poco desconcertante sobre el personaje de la inquilina de su piso. Es curioso el viaje que realizan los personajes de Fernando y Olga, ya que ambos recurren a la suplantación de identidad en otro país para dejar atrás el pasado. Finalmente, esperaba que el personaje de Manuel permitiera que Olga se quedara a vivir en el piso y él volver a la quinta portuguesa que se ha convertido en su hogar y el final fue satisfactorio para mi gusto.


 

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