Después del documental “Flora no es un canto a la vida” el actor Iair Said escribió y dirigió este su segundo largometraje estrenado en salas españolas. David, un joven judío de clase media, corpulento, homosexual y con miedo a volar, vuelve de Europa a Buenos Aires, por el fallecimiento de su tío. En este regreso, David se entera de que su madre ha decidido desconectar el respirador de su padre, lo único que lo mantiene vivo desde hace años. David vuelve a la casa de su infancia, donde oscila entre la convivencia íntima con su madre y una voracidad por llenar su angustia existencial. Mientras sus días en Buenos Aires avanzan, él intentará evitar de cualquier manera volver a ver a su padre internado, aunque el destino hará lo imposible para que ese encuentro se concrete. Esta coproducción argentina es una comedia dramática que habla de temas graves como la eutanasia, el envejecimiento y la soledad con frescura y humanidad y presenta un entorno familiar trazado con una fina ironía y patetismo. La película tiene un ritmo pausado y el reparto cuenta con el propio Said y destacan las actuaciones femeninas de Rita Cortese y Antonia Zegers. El film estuvo el año pasado en la sección Horizontes latinos del festival de San Sebastián y obtuvo cuatro nominaciones a los premios Sur del cine argentino a mejor actriz para Cortese, actriz de reparto para Zegers, actriz revelación para Juliana Gattas y guion original.

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