Este es el debut en el largometraje escrito y dirigido por Toa Stoppard que se ha estrenado a mediados de junio en Movistar +. En los desolados páramos de North Yorkshire, en 1859, durante la época victoriana, Mary acude a una remota villa de Inglaterra. Ha sido llamada por la carta de un desconocido que afirma poder arrojar luz sobre su pasado. Mary es descendiente de Maoríes que fue educada por una pareja “blanca” de inglés y francesa. Pero una vez llega al lugar de la cita, su contacto ha fallecido y, por ello, debido al coste inasumible de volverse a Nueva Zelanda, el antiguo capataz ballenero Nathaniel Cole le ofrece ser institutriz de Anne, su nieta, concebida por su hijo Arthur y su mujer, una nativa maorí que falleció tras el parto. En sus sombríos pasillos, aparecen visiones ancestrales que revelan gradualmente un misterio aterrador. Esta coproducción neozelandesa de intriga gótica habla de la violencia del legado colonial británico, ya que intenta exponer las miserias, desigualdades y abusos de los colonos británicos hacia la población maorí. Este título se relaciona con el reciente “The Convert” (2023) de Lee Tamahori sobre el tema de los maoríes. Aunque el ritmo es pausado, la película tiene una elegante puesta en escena, resulta atmosférica, cabe señalar la fotografía sombría a cargo de Ginny Loane y la lograda dirección artística de época. Además, destacan las interpretaciones de la actriz debutante Ariana Osborne y el actor Toby Stephens (miniserie“Agatha Christie: diez negritos”). El filme estuvo el año pasado en el festival de Toronto y en la sección Panorama del festival de Sitges.

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