Después de documentales como el oscarizado “Navalny” y “Blink”, Daniel Roher coescribió y dirigió su primer largometraje de ficción. Harry Horowitz es un veterano afinador de pianos que trabaja junto a Niki, su leal y talentoso aprendiz, que padece hiperacusia, una rara condición que le provoca percibir los sonidos a un volumen exageradamente alto, lo que le obliga a usar tapones para los oídos constantemente. Cuando el joven descubre una aptitud inesperada para abrir cajas fuertes, se verá involucrado en el peligroso mundo del crimen y su tranquila vida cambiará por completo. Esta coproducción canadiense es un amable thriller de robos con toques de comedia que tiene personajes entrañables y está bien interpretado por el emergente Leo Woodhall como el noble y sensible Niki y el veterano Dustin Hoffman y cuenta con Havana Rose Liu (“Diabólica”) como Ruthie, Tovah Feldshuh y Jean Reno. La película está realizada con elegancia, tiene buen empaque técnico, un montaje preciso que incorpora piezas de jazz y destaca el diseño de sonido subjetivo que nos introduce en la mente de Niki. El filme pasó el año pasado por el festival de Sundance, el de Telluride y el de Toronto.

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