Once años después de su anterior film “Terraferma” Emmanuele Crialese ha coescrito y dirigido este largometraje estrenado en salas españolas. En Roma, en los años setenta, Clara y Felice acaban de mudarse a un piso nuevo. Su matrimonio está acabado: ya no se aman, pero son incapaces de separarse. Lo único que los mantiene unidos son sus hijos, en los que Clara vuelca su deseo de libertad. Adriana, la mayor, acaba de cumplir doce años y presencia muy de cerca los estados de ánimo de Clara y las tensiones cada vez mayores entre sus padres. Adriana rechaza su nombre y su identidad, quiere convencer a todo el mundo de que es un chico, y su obstinación hace que el ya frágil equilibrio familiar alcance un punto de ruptura. Mientras los niños esperan una señal que los guíe, todo cambia a su alrededor y en su interior. Esta coproducción italiana es un desigual pero honesto drama con tintes autobiográficos sobre la infancia del director que tiene ideas interesantes sobre la familia y la identidad transgénero pero no están muy bien desarrolladas. La película tiene excesos aunque un tono amable, hace un homenaje a la figura de Raffaela Carrá que murió el día del ensayo general de la secuencia de una canción suya y destacan las actuaciones de Penélope Cruz como una intensa mamma italiana y la joven debutante Luana Giuliani. El film se presentó en la sección oficial de la pasada Mostra de Venecia y de la reciente Seminci de Valladolid y tiene opciones de estar en los premios Daviod di Donatello en apartados de interpretación.

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