Un
film que se ha estrenado esta semana es el segundo dirigido por Ari
Gold. Tras
la trágica muerte de su padre, el joven coleccionista de jazz Olli
Sway (Rory Culkin) recluta a su único amigo, el joven ruso sin rumbo
(Robert Sheenan), para ayudarle a robar la primera versión de un
éxito vintage de la Segunda Guerra Mundial llamado Sway Lake, en la
residencia de verano de su propia familia. Su plan se complica cuando
su cómplice se enamora de la aristocrática abuela de Ollie, la
glamurosa Charlie Sway (Mary Beth Peil), que ve reflejada en el joven
ruso la gloria de su juventud. Este es un más bien torpe y
desenfocado drama de iniciación indie estadounidense con personajes
no muy bien desarrollados y cierta afectación en la realización. La
cinta de 2017 se pudo ver en el festival de cine de Los Angeles.
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